¿Qué son los negocios fiduciarios?

Con el nombre de negocios fiduciarios hacemos alusión a un tipo de negocios jurídicos que se celebran en base a una relación  fiduciaria o de confianza entre las partes.

Esto es, generalmente, se producirá una transmisión, o un cambio en la titularidad de un bien, mueble o inmueble pero meramente formal. En la práctica, en base a esa relación de confianza, el que ha transmitido seguirá teniendo el control sobre los bienes y el que ha adquirido no pasará de ser un titular  formal,  vacío de facultades. Precisamente porque entre las partes se da esa relación interna y se espera que cada uno obre conforme a la misma.

  • ¿En qué supuestos o situaciones se usan los negocios fiduciarios?

Puede haber negocios fiduciarios de varios tipos. Una clasificación sucinta de los mismos sería la siguiente:

  1. Negocios fiduciarios cum amico: son aquellos que se realizan en beneficio del fiduciante, es decir, de la persona que transmite los bienes. La persona que los recibe no actuará como tal propietario sino según o acorde la relación que mantenga con el transmitente.

 Por ejemplo, la transmisión de acciones o participaciones sociales: en ocasiones se puede propiciar una transmisión de acciones o participaciones de sociedades como un negocio fiduciario. La persona que las adquiere no va a ejercer sus derechos de propietario como tal sino que ejercerá esa titularidad de conformidad con la persona que se las ha transmitido.

  1. Negocios fiduciarios cum creditore: es aquella que se realiza en pro de la persona que va a recibir los bienes, la fiduciaria. Por ejemplo, transmisiones de bienes en concepto de garantía que el deudor realiza al acreedor. La transmisión será temporal, y una vez cumplida la obligación existente entre las partes los bienes serán devueltos al deudor.
  • Sobre la validez de los negocios fiduciarios:

El problema en estos negocios es la de dilucidar si presenta una causa lícita, conforme a las exigencias del Código Civil para la celebración de contratos del art.1261, y 1274 a 1.277 CC. Esto es, si la causa que justifica la transmisión debe ser respaldada por el ordenamiento jurídico.

Los contratos conforme al art.1.261 CC deben siempre contar con:

  • El consentimiento libre de las partes,
  • El objeto que debe ser lícito y determinado y también,
  • Causa de la obligación/es que se establezca.
  • Ahora bien, ¿Cuál es la causa que existe en un negocio fiduciario?

 

  1. El negocio fiduciario es un negocio simulado

El quid de preguntarse por esto tiene su base en la similitud que existe entre los negocios fiducarios y los negocios simulados, en este caso con simulación relativa, hasta tal punto que la jurisprudencia viene estimando tal apreciación.

Así la Sentencia de 20 de diciembre de 2007: “Tal como recuerda la sentencia de 15 de junio de 1999, esta Sala ha mantenido la doctrina del negocio fiduciario, en su consideración del doble efecto, real y obligacional, que fue importado incluso en su terminología de la doctrina alemana, pese a ser distintos los presupuestos básicos del Derecho civil en este extremo; pero la doctrina española más especializada discute su autonomía, niega la existencia de la llamada causa fiduciae y cada vez más lo asimila, en muchos casos, al negocio jurídico simulado, con simulación relativa, cuyo negocio disimulado será válido si reúne los elementos precisos para su validez; la propia jurisprudencia no ha sido ajena a esta evolución y en ocasiones apunta la existencia de la simulación”

 También la sentencia de 6 de julio de 1992 dice que “la actora, propietaria formal, no puede obtener más que la devolución de lo garantizado, pero sin que acceda a su patrimonio de modo definitivo el derecho de propiedad, al no ser esa la finalidad perseguida, que sólo quiso la garantía, sin voluntad de comprar o vender”. (Este caso es como se ha dicho antes de transmisión de bienes en garantía; un negocio fiduciario común).

 Aquí cabe recordar que los negocios con simulación relativa sí son válidos (se quería un propósito distinto del manifestado). Sólo cuando la simulación es absoluta procedería la nulidad y consiguiente devolución de lo dado por las partes volviendo las cosas al estado anterior en el que se encontraban.

  1. Los negocios fiduciarios tienen una causa propia:

Sin embargo, con anterioridad el propio Tribunal Supremo también venía señalando la existencia de una causa válida, autónoma, en tanto en cuanto será propia de los negocios fiduciarios y que se denomina causa fiduciae (se menciona en el párrafo anterior). Así la Sentencia del Tribunal Supremo de 9 de marzo de 1990 por ejemplo.

Esta causa es la llama causa fiduciae, que se desglosa en dos partes: el contenido real de transmisión de los bienes a la otra parte, y el acuerdo obligacional, basado en la confianza de las partes y que es el que hace que las partes obren conforme a esa relación de confianza.

Recientemente, la sentencia del Tribunal Supremo de 10 de junio de 2016 se manifestaba en el sentido de respetar la causa fiduciae del negocio.

Los recurrentes señalaron la postura contraria, es decir, la de negar que el negocio fiduciario tenga una causa justa:

“En dicho motivo, denuncia la vulneración de los artículos 1274, 1275 y 1276 del código Civil , por carecer de causa o por expresión de causa falsa. En este sentido, argumenta que el contrato no puede producir efecto alguno tal y como resulta de la causa fiduciae que se mantiene desde el inicio del presente procedimiento, esto es, la finalidad fraudulenta, contraria al artículo 7 del Código Civil , de eludir bienes frente a su esposa ante un posible proceso de divorcio y, a su vez, la ocultación de patrimonio a la Hacienda Pública para frustrar su acción ejecutiva.”

Mientras que el Tribunal dice que: «[…] lo que no se puede pretender es aprovechar la existencia de una finalidad fraudulenta en el pacto de fiducia cum amico para negar toda eficacia inter partes a dicho pacto y consolidar definitivamente una propiedad aparente, faltando así a la confianza depositada por el fiduciante cuando consintió que fuera ella la que apareciera externamente como titular única del bien de que se trata ( sentencias 182/2012, de 28 de marzo , y 648/2012, de 31 de octubre ). De este modo, en un supuesto como el presente de fiducia cum amico, frente a la reclamación de las participaciones y acciones objeto de la fiducia, los fiduciarios no pueden oponer la previsión contenida en el artículo 1306 del Código Civil respecto de la concurrencia de la causa torpe, para eludir el cumplimiento de la obligación de restituir las referidas participaciones y acciones cuya propiedad no llegó a ser realmente transmitida entre las partes, en un sistema de transmisión de la propiedad causalista como el nuestro».

En este caso como decíamos anteriormente, el negocio fiduciario debe respetarse en los términos en que quiso hacerse. Aquella parte que recibió los bienes no puede apropiárselos negando la relación fiduciaria o de confianza. Por eso el contrato debe ser respetado entre las partes, con independencia de las consecuencias que hubiera podido tener una transmisión fraudulenta.

En el caso de la sentencia referida, una persona transmitió a un amigo unas participaciones sociales con el fin tanto de sustraer los bienes de las consecuencias del proceso de divorcio que iba a afrontar como de múltiples reclamaciones tanto de Hacienda como de la Seguridad Social. Ya estará imaginando el lector si ha llegado hasta aquí que esto puede ser un alzamiento de bienes, por lo que en el caso referido el Tribunal remitió las actuaciones al Ministerio Fiscal

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