Si no recurro, ¿Me puede beneficiar la sentencia posterior?

En virtud del principio tantum devolutum quantum apellatum el tribunal superior en la pirámide jurisdiccional sólo va a conocer de lo que se ha apelado deviniendo firme aquellos hechos que no se hayan sustanciado en el recurso correspondiente.

Es decir, los pronunciamientos de primera instancia que no hayan sido impugnados por la parte a la que perjudique deben ser tenidos por firmes y con autoridad de cosa juzgada y quedan totalmente fuera de rango del tribunal al que se ha apelado.

Aparece consagrado el principio en el art.207 de la Ley de Enjuiciamiento Civil y tiene una finalidad evidente de cumplir con la seguridad jurídica, pero también con el principio de justicia rogada, o de congruencia en los fallos judiciales.

No obstante este criterio cede frente a otros, como en el caso de que se de un efecto expansivo o extensivo en un recurso. Es decir, en el supuesto de que 2 personas hayan sido condenadas en primera instancia pero sólo una de ellas haya apelado o recurrido viendo como se estimaba el recurso la otra parte puede verse aún con todo beneficiado por el pronunciamiento judicial.

¿En qué casos se da el efecto expansivo de la demanda?

En 2 casos fundamentalmente, teniendo en cuenta la STS 4 de octubre de 2011:

-En los casos en los que el fallo sea indivisible por su naturaleza, es decir que no se pueda desgajar aunque sea subjetivamente.

-En los casos en que exista solidaridad procesal por ejercitarse una acción contra las mismas personas (puede dar a lugar a situaciones muy interesantes como los de discriminar si procede en solidaria propia y también en la impropia).

Pero a su vez estos supuestos de excepción al principio tantum devolutum quantum apellatum admite a su vez una contra-excepción que es que en la resolución hayan influido causas puramente subjetivas y que por afectar a sólo una parte no puedan extenderse a las demás.

En la sentencia arriba señalada se presentó una demanda por ruina de una edificación contra el constructor, promotor, arquitecto, y arquitecto técnico. Sólo resultaron condenados el constructor y el arquitecto al poder individualizarse e imputarse los daños.

El constructor apeló la sentencia. Sólo él. Es decir, el arquitecto no movió ficha pero pese a ello, al estimarse parcialmente el recurso y rebajarse la cuantía que estaban obligados a pagar también se vio beneficiado, produciéndose la llamada fuerza expansiva del recurso. Teniendo en cuenta que la solidaridad entre los demandados era impropia.

Dice el Tribunal que “En materia de responsabilidad extracontractual, el daño o perjuicio -como el hecho que lo provoca- es un pronunciamiento absoluto e indivisible por su naturaleza, o existe o no existe y tiene, en su caso, una extensión única en el proceso (aunque pueda hacerse una distribución de la responsabilidad atendiendo a las concretas circunstancias que afecten a los responsables), por lo que, fijado el alcance del perjuicio en el recurso de pelación, este pronunciamiento ha de afectar a quien ha sido condenado solidariamente a su íntegro resarcimiento.”

 “Este criterio tiene plena virtualidad en los supuestos de solidaridad, incluida la solidaridad impropia que nace con la sentencia en litigios derivados de un ilícito culposo con pluralidad de agentes y concurrencia de causa única, aunque en ellos no se dé una situación de itisconsorcio pasivo necesario, pues la justificación del efecto expansivo del recurso está en la solidaridad de la obligación.”

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