La reactivación de la sociedad y el derecho de separación

Voy a hacer un alto en el camino en esta serie de entradas sobre derecho concursal y entidades deportivas y voy a volver a las cuestiones de derecho societario, viendo una Resolución de la DGRN (aquí), de 7 de enero de 2016 en la que señala que no es posible reactivar la sociedad mientras no se consume el derecho de separación ejercitado por uno de los socios.

Tengo que decir que originalmente tenía pensado hacer algún comentario de la reciente sentencia del TS sobre los pactos parasociales pero iba a ser de todo menos original. Ya los profesores Luis Cazorla (aquí) y Jesús Alfaro (aquí) han escrito sendas entradas sobre esta cuestión, una de las más interesantes últimamente en el fugaz derecho societario. Me veo imposibilitado para añadir nada nuevo.

Volviendo a nuestra Resolución, introduciendo los hechos de la misma que suelen ser frecuentes, se trata de un acuerdo social de reactivación social aprobado por el 52%, mientras que el socio que no vota a favor ejerce su derecho de separación. El acuerdo se deniega en su inscripción porque no consta ni que se hayan valorado las participaciones, ni se haya reducido el capital o sea la sociedad la que haya adquirido las participaciones del socio que se separa.

La reactivación tiene lugar una vez que ha desaparecido la causa que en su día instó la disolución y para entender qué es el derecho de separación tenemos que señalar que éste se entiende como un derecho individual del socio (y más aún en la SL que en las SA como dice la DGRN y luego veremos). Y que está previsto en determinadas situaciones que por su importancia pueden justificar que uno de los socios se vaya previo pago del valor de las participaciones o acciones que posea.

El artículo en cuestión y que imposibilita que se inscriba el acuerdo de reactivación es el siguiente. Art.349 LSC: “Para la inscripción en el Registro Mercantil de la escritura que documente el acuerdo que origina el derecho de separación, será necesario que la propia escritura u otra posterior contenga la declaración de los administradores de que ningún socio ha ejercitado el derecho de separación dentro del plazo establecido o de que la sociedad, previa autorización de la junta general, ha adquirido las participaciones sociales o acciones de los socios separados, o la reducción del capital.” Así, los art.206 y 208 RRM señalan que debe contener la escritura que contenga la inscripción

Por tanto, mientras no se consume el proceso de la separación, el acuerdo a que dio lugar no es inscribible.

El ejercicio de separación como derecho individual.

Entre facilitar la inscripción y proteger el derecho individual del socio opta por esto último y señala dos razones para ello.

En primer lugar, en las sociedades limitadas al tratarse de un tipo cerrado y ser imposible acudir a un mercado amplio a negociar el precio de las participaciones es necesaria una tutela más potente de su derecho.

En segundo lugar, esto comporta una dilación en el funcionamiento de la sociedad, está claro que el socio va a querer que se valore en lo máximo posible su participación y no va a cooperar demasiado. Para evitar las dilaciones y la parálisis de la sociedad señala que se establece el nombramiento del auditor independiente en la LSC para que haga la valoración correspondiente.

No prospera por ello la tesis del notario recurrente que señalaba que debían tratarse como actos distintos y autónomos la reactivación de la sociedad y el ejercicio del derecho de separación.

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